Minerales: Sodio y Cloro

Ya hemos analizado cuatro minerales:  calcio, fósforo, magnesio y potasio. En el día de hoy vamos a ver otros dos minerales, igual de importantes, que los vistos en ocasiones anteriores: sodio o cloro. Con una ingesta de comida adecuada las cantidades diarias recomendadas se darán por cubiertas.

El sodio. Se le conoce en la tabla periódica por las letras Na. Gran parte del sodio que tenemos en nuestro cuerpo se halla en los huesos y en el líquido intestinal. Generalmente, el sodio es un ión extracelular principalmente. Mediante la orina y la sudoración eliminamos este mineral, por ello, es importante que si sufrimos una gran sudoración ya sea por práctica deportiva o por motivos de trabajo repongamos los minerales (electrolitos) con ayuda de bebidas para deportistas.

Reponer este mineral tiene especial importancia porque puede llegar a producirnos su falta mareos, baja presión arterial y deshidratación. En cambio, un exceso de este mineral en nuestro cuerpo puede inducirnos a padecer enfermedades cardiovasculares y problemas en los riñones.

La dosis recomendada al día de sodio ronda los 2 o 3 gramos al día, estas cantidades las podemos encontrar en alimentos como las sopas que nos venden en los centros comerciales, en el bacalao salado y en la sal.

El cloro. Conocido también en la tabla periódica por las letras Cl. Se encuentra muy relacionado con el potasio y el sodio, vistos anteriormente. El cloro participa en la producción de jugo gástrico porque forma el ácido clorhídrico. El ácido clorhídrico aporta la acidez para que se lleve a cabo la pepsina. La pepsina es una enzima que tiene el deber de digerir las proteínas. Como muchos otros minerales, eliminamos las cantidades de cloro mediante el sudor, las heces y la orina.

La exposición en ambientes donde el cloro esté muy presente puede dañar nuestra salud como puede ser en las plantas de tratamiento de aguas residuales. La respiración de esta sustancia nos puede perjudicar los pulmones.

Se recomienda una dosis cercana al gramo diariamente, el cloro lo podemos encontrar en alimentos de diversa índole como puede ser la leche, la carne, la sal y el agua.